peleas hermanos

 

¿Os sentís frustrados porque vuestros hijos siempre parecen estar discutiendo o peleando?, y queréis cambiar esta situación. Pero, ¿cómo se pueden cambiar las relaciones entre los hermanos para que compartan, jueguen…y dejen de estar discutiendo a todas horas?

 

 

Os expongo a continuación las razones más comunes por la que los hermanos pueden tener dificultades en conseguir una buena relación y qué pueden hacer los padres.

 ¿Por qué los hermanos discuten, se pelean y tienen dificultades para relacionarse amistosamente?

Tener un hermano implica resolver un conflicto inevitable, el hecho de hacerse querer por los padres compartiéndolos con otros hermanos. El cómo se lleve y cómo sea gestionado puede variar según el ambiente del niño, la calidad de la crianza de los hijos y la forma en que opera la familia como un todo.

El ser querido por los padres es el principal objetivo de un niño, y los hermanos se encuentran naturalmente como competidores por ese amor, que puede tomar muchas formas tales como atención, contacto, alimentos, alabanza o privilegios.
Los padres, lo admitan o no, quieren a sus hijos de distintas maneras porque los hijos son distintos y los tratan de forma diferente. Cuando un niño se siente que está perdiendo con un hermano, los malos sentimientos generalmente dirigirán de ese hermano en lugar de los padres.

Los niños generalmente, aprenden a relacionarse primero con las madres (comienza en el útero materno e implica las sensaciones físicas de ser sostenido y nutrido), luego con los padres y hermanos, para finalmente con el mundo fuera de la familia.
Si ese apego con la madre es de escasa calidad donde no se cumplen las necesidades básicas del niño, o si el niño asocia ser amado con alguna experiencia desagradable, entonces la capacidad de estar en relación con los demás se verá afectada. Los niños también dependen de sus padres y familiares para modelar la interacción con los demás y apego saludable.
Las diferencias de personalidad y el orden de nacimiento, edad, capacidad, género, apariencia y salud facilitan o entorpecen las relaciones con los hermanos. Por otro lado, cada hermano debe encontrar una manera de ser único en la familia, y estas diferencias pueden ayudarles a diferenciarse uno del otro.

Por otro lado, las expectativas sobre las relaciones entre hermanos varían ampliamente en las familias. Algunos padres idealizan la relación de hermanos y otros pueden intentar aislar a hermanos entre sí, creando rivalidades entre ellos afectando a una buena relación entre ellos.

¿Qué ocurre si esa rivalidad entre los hermanos se mantiene a lo largo del tiempo?

Como comenta el psicoterapeuta, Mary K. Williams, la rivalidad en una familia implica competencia para ganar el amor y cubrir las necesidades de los hijos a través de los padres y cuidadores. Si se mantiene a lo largo del tiempo, da como resultado que cada miembro de la familia tenga unos roles determinados del lugar que ocupan en la familia.
Más tarde, cuando el mundo social del niño se va ampliando, adquieren la capacidad para formar otras relaciones estrechas y puede disminuir la presión de competir o por lo menos tomar una forma más adaptativa.

En la edad adulta la competencia puede continuar a través de la necesidad de aprobación, dinero, un papel favorecido, etc. Por otro lado, los hermanos adultos tienden a volver a sus viejos roles familiares cuando interactúan uno con el otro a menos que hayan examinado las relaciones familiares y hablado de sus experiencias de la familia, pudiendo encontrar otras maneras para comprenderse mejor, ver al hermano como un individuo único y formar una relación madura y saludable.

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a fortalecer las relaciones entre hermanos?

Un niño debe tener confianza en saber qué hacer para recibir el amor y la atención de sus padres antes de buscar a otros para encontrar aquello que necesita. Revisa tu propia historia familiar y analiza cómo se manejaron las relaciones entre hermanos en tu familia de origen. Sólo porque se hicieron cosas cierta manera cuando eras un niño no significa que debe seguir esa misma tradición.
Cada persona de la familia experimenta a su propia familia desde una perspectiva única.

Es importante supervisar y proteger a los hijos. Permitir a los hermanos “pelear” es ser negligente, como tolerar la violencia y la hostilidad en el hogar. Lo eficaz es promover un modelo positivo y elogiar el comportamiento cooperativo cada día, a través de:

1- Reconocer el comportamiento de buen hermano, es decir, cuando esté haciendo algo agradable en este momento, un comportamiento deseado, la forma más poderosa de reforzarlo es proporcionar la alabanza verbal o algunos otros pequeños gestos para comunicarle: “me di cuenta de lo que has hecho y me gusta.” Esto no significa que tienes que hacer un gráfico o repartir premios sino será suficiente reconocer un “buen trabajo” o una palmadita en el hombro.
La cantidad de refuerzo positivo que proporciona un padre debe ser muy superior a la cantidad de corrección o castigo proporcionado. El castigo, es decir, hacer algo desagradable cuando se exhibe un comportamiento no deseado, puede perpetuar en realidad interacciones no adecuadas entre los hermanos (porque el castigo se experimenta como algo gratificante una necesidad de atención).

2- Incorporar actividades cooperativas tales como las tareas sencillas y juegos informales en la vida cotidiana, así los hermanos están familiarizados a trabajar juntos y pueden divertirse. Esto proporciona oportunidades para alabar la conducta cooperativa.

3- Evitar tópicos vagos como “tienes dos hermanos para toda la vida”, “somos una familia” y cosas por el estilo y en su lugar proporcionar instrucciones informativas sobre qué comportamientos son los deseados.

4- Celebrar las diferencias en la familia. Mostrando agradecimiento verbal de lo que hace especial a cada hijo.

5- Aceptar la realidad. Entiendo que la calidad de las relaciones entre hermanos es, al final, determinada por los propios hermanos. No hay ninguna ley que obliga a los hermanos que tengan unas relaciones estrechas, y de hecho muchos lo hacen en la edad adulta. A veces los hermanos no se gustan mutuamente, y lo mejor que puede lograrse es aprender a comportarse de una manera educada y respetuosa.

¿Qué tipo de ayuda profesional hay para los hermanos que pasan por un momento difícil?

Las relaciones entre hermanos son a menudo pasadas por alto por los profesionales. Para obtener los resultados más duraderos, en la menor cantidad de tiempo, la mejor opción es acudir a un psicólogo con experiencia en el trabajo con las familias, o bien un Terapeuta familiar o de familia.
Unas sesiones de terapia familiar son esenciales para el tratamiento profesional de los problemas de la relación entre hermanos, incluso si todos los miembros de la familia han alcanzado la edad adulta.

Las sesiones con los hermanos proporcionan oportunidades de enorme crecimiento y sanación de las relaciones. Además un buen terapeuta familiar, insistirá en que toda la familia participe en cualquier intervención de tratamiento destinado a mejorar las relaciones entre hermanos.